El proyecto nació en 2016 como un espacio de encuentro para fotógrafos que buscaban algo más que tutoriales sueltos. Desde entonces, hemos recorrido un camino marcado por decisiones editoriales, experimentación pedagógica y una comunidad que crece con cada taller.
Todo comenzó con un grupo reducido de ocho fotógrafos y un proyector prestado en una sala comunitaria de Calama. El objetivo era claro: trabajar series documentales urbanas con una mirada crítica, no solo técnica. Esa primera experiencia definió el formato que aún usamos: pocos participantes, mucho análisis y seguimiento real de cada proyecto.
Tras dos años de talleres, detectamos que el mayor desafío no era capturar, sino seleccionar y ordenar. Incorporamos módulos dedicados a la edición de contacto, la construcción de secuencias y el revelado RAW orientado a la narrativa. Esta decisión cambió la forma en que los participantes entienden su propio archivo fotográfico.
La pandemia nos obligó a repensar la presencialidad. Creamos sesiones de crítica colectiva en línea que mantuvieron la dinámica de taller y permitieron sumar voces de otras ciudades. De ahí salió la guía de portafolio que hoy usamos como base para las revisiones individuales y grupales.
Consolidamos una línea de trabajo orientada a la salida pública de los proyectos: fanzines, exposiciones colectivas y ediciones digitales cuidadas. El foco dejó de ser solo el proceso para incluir la presentación final, con criterios de selección, impresión y montaje que antes quedaban fuera del aula.
Dudas habituales de quienes se acercan por primera vez a un taller de fotografía documental o de edición de imagen.
No es imprescindible. Para los módulos de narrativa y crítica lo importante es tener un cuerpo de trabajo propio, aunque esté hecho con una cámara básica o incluso un móvil. Para las sesiones de revelado RAW sí conviene trabajar con archivos en ese formato, pero puedes seguir el proceso con las imágenes que ya tengas.
Los grupos se forman pensando en aficionados avanzados y profesionales emergentes. Si ya has hecho series cortas o tienes un proyecto en marcha, estás en el punto correcto. Antes de cada edición revisamos una muestra de tu trabajo para confirmar que el ritmo te va a servir.
Es una situación más común de lo que parece. En los primeros módulos trabajamos la preproducción conceptual: cómo elegir un tema, acotarlo y empezar a investigar. No necesitas llegar con una idea cerrada, sino con ganas de construirla con método.
Son parte central del taller, pero no se trata de exponerte sin red. Primero aprendemos a presentar el trabajo con criterio y a recibir comentarios sin tomarlos como un juicio personal. La dinámica está pensada para que todos participen a su ritmo.
Trabajamos con Lightroom y Capture One, y también vemos opciones gratuitas para quienes aún no tienen licencia. El foco está en el flujo de trabajo: gestión de color, ajustes de exposición y contraste, y cómo mantener la coherencia visual de toda la serie.
Sí. Al cerrar cada edición tienes una sesión individual para revisar la selección final de imágenes y definir los siguientes pasos, ya sea para una exposición, una publicación o simplemente para seguir desarrollando el proyecto. Si tienes dudas sobre el proceso, puedes escribirnos a info@thierrycloes.com.
Una mirada compartida Somos un grupo de fotógrafos documentales y editores que trabajamos en Calama y otras ciudades del norte de Chile. Cada taller nace de nuestra propia práctica: proyectos de largo aliento, series urbanas y archivos que se construyen durante meses.
Para quien enseñamos Aficionados avanzados que quieren dejar la foto suelta y pasar a un cuerpo de trabajo coherente. También profesionales emergentes que necesitan una segunda opinión seria sobre su edición y su narrativa visual.
Cómo trabajamos Grupos reducidos, crítica directa y flujos de revelado RAW aplicados a casos reales. No hacemos demostraciones vacías: revisamos portafolios, discutimos selecciones y acompañamos cada serie hasta su presentación final.